El símbolo es un lenguaje de imágenes y emociónes basados en la condensación expresiva y precisa que habla de verdades transcendentes, exteriores al ser humano..
Carl Jung
Este Blog se Alimenta de tus Comentarios

10 octubre, 2010

EL MITO DE NARCISO

_ Es posible encontrar entre nosotros, a algún Narciso caminando por las calles, quizás sentando en frente nuestro, al lado, o tal vez se asoma en nuestros espejos por las mañanas al despertar...  Este mito nos habla de lo importancia que tiene para el ser humano el ser reconocido por sus semejantes, pero como todas las cosas que nos rodean, son buenas en su justa medida, porque si exageramos nuestra necesidad de reconocimiento caeremos en el error de Narciso y seremos condenados a la soledad arrastrando a la otra persona al altruismo.

_ El mito de Narciso ha llegado hasta nosotros con algunas variantes. Según una leyenda beocia, era un hermoso joven que vivía cerca del monte Helicón y del cual se había enamorado otro muchacho llamado Aminias. Narciso despreciaba el amor y, disgustado con los deseos de Aminias, le envío de regalo una espada, con la orden implícita de que se diera muerte. El amante obedeció, pero antes de morir maldijo al amado; y en efecto, al pasar junto a una fuente y ver su propia imagen reflejada sobre las aguas, Narciso se enamoró de sí mismo tan perdidamente que acabó con suicidarse ante la imposibilidad de satisfacer su propia pasión. La versión de Pausanias es una clara racionalización del mito tradicional. Supone que Narciso habría tenido una hermana gemela con la que iba siempre de caza y de la que estaba enamorado. Cuando ella murió, fue tanta su pena que se pasaba los días contemplándose en las aguas de un arroyo, pues la imagen borrosa de su propio rostro le recordaba el de su hermana muerta; ésta habría sido, en definitiva la causa de que la gente creyera que estaba enamorado de sí mismo. Por su parte, Ovidio complica más la historia. Narciso hijo del dios rio Cefiso y de la ninfa Leiríope, fue un muchacho de extraordinaria belleza, de quien el famoso adivino Tiserias, habría vaticinado un triste fin, al revelar a su madre que viviría una larga vida si no llegaba nunca a conocerse a si mismo. Narciso despertó el amor de muchos hombres y mujeres, pero no correspondió a nadie. Una de sus enamoradas fue la ninfa Eco, quien, debido al castigo que le había impuesto Hera, no podía comunicar a Narciso sus sentimientos, ya que era incapaz de hablar de un modo normal sin caer en los inevitables ecos, ya que solo le estaba permitido pronunciar los últimos sonidos de lo que oía. Cuando al fin consiguió dar a entender sus sentimientos al amado, fue rechazada. La conducta de Narciso acabó por atraer el castigo divino: el joven se enamoro de si mismo al contemplar su imagen reflejada en las aguas y, desesperado al no poder alcanzar el objeto de su amor ni satisfacer su pasión,  permaneció junto al arroyo hasta consumirse. Se decía que el cuerpo de Narciso había sido transformado en el río que llevaba su nombre y también que había dado lugar al nacimiento de la flor que lleva su nombre, “ Narciso “.
La “gratificación Narcisista”, la necesidad del reconocimiento positivo del otro, calma la ansiedad a la que la condena su propia existencia. Es así como acentuando la importancia de la respuesta del otro semejante, se resalta la dependencia del sujeto para mantener un saludable nivel de autoestima.
“Yo soy alguien gracias a ti. Sin ti, nada soy. Únicamente tú puedes confirmarme como ser humano”
Pichon Riviére

No hay comentarios:

Publicar un comentario